La construcción creció 9.7 % interanual en mayo de 2026, según el Banco Central de Reserva, frente al 35.1 % registrado un año antes. Las actividades inmobiliarias, en cambio, mantuvieron crecimiento, una diferencia que permite observar cómo están evolucionando ambos componentes del mercado.
La construcción salvadoreña continúa creciendo en 2026, aunque a un ritmo menor que el registrado durante el año anterior.
Según datos del Banco Central de Reserva (BCR), a través del Índice de Volumen de la Actividad Económica (IVAE), la construcción creció 9.7 % interanual en mayo de 2026, frente al 35.1 % observado en mayo de 2025.
La diferencia muestra una desaceleración en la tasa de crecimiento, pero no una contracción de la actividad. También debe leerse en el contexto de un año previo en el que la construcción registró incrementos particularmente altos.
Más que indicar por sí sola un cambio de ciclo, la cifra plantea una pregunta sobre el ritmo que puede sostener el sector después de esa expansión.
Construcción e inmobiliario no se mueven igual
Las actividades inmobiliarias ofrecen otra señal sobre el comportamiento del mercado.
De acuerdo con los datos divulgados a partir del BCR, este segmento mantuvo crecimiento durante mayo, aun cuando la construcción avanzó a una tasa menor que un año atrás.
La diferencia es relevante porque ambos indicadores miden actividades distintas. La construcción está vinculada principalmente con la ejecución de nuevas obras, mientras que las actividades inmobiliarias incluyen operaciones relacionadas con alquiler, administración y otros servicios asociados a propiedades.
Esto permite que la ejecución de nuevos proyectos reduzca su velocidad sin que necesariamente ocurra lo mismo en otras áreas del mercado inmobiliario.
Qué observar en los próximos meses
La evolución del sector dependerá también de señales que van más allá del crecimiento mensual.
Los permisos de construcción, la inversión en nuevos desarrollos y el ingreso de proyectos al mercado serán indicadores importantes para determinar si la moderación actual corresponde principalmente a una normalización después de tasas excepcionalmente altas o si comienza a reflejar cambios en las decisiones de inversión.
Para desarrolladores, proveedores e inversionistas, ese seguimiento permitirá entender mejor la relación entre nuevas obras, oferta disponible y demanda.
Por ahora, los datos muestran una construcción que sigue expandiéndose, pero a una velocidad menor que en 2025, mientras las actividades inmobiliarias mantienen crecimiento.
La lectura, por tanto, no apunta necesariamente a un enfriamiento generalizado ni a una continuidad del ritmo extraordinario del año anterior. Lo que empieza a observarse es una etapa distinta, cuya dirección dependerá de cuánto nuevo proyecto entre al mercado y de cómo evolucione la actividad inmobiliaria en los próximos meses.
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