La Pancarta

La Gran Vía se transforma: así evoluciona un proyecto inmobiliario después de más de 20 años

La renovación del complejo forma parte de un master plan que busca actualizar sus espacios y ampliar progresivamente la combinación de usos, manteniendo la vía peatonal como uno de los principales elementos del proyecto.

Cuando La Gran Vía abrió sus puertas en 2005, introdujo en El Salvador un concepto distinto al centro comercial cerrado tradicional. Concebido como un lifestyle center, el proyecto colocó una vía peatonal al aire libre como eje de una oferta de comercios, restaurantes y entretenimiento. Más de dos décadas después, ese mismo activo atraviesa una nueva transformación que va más allá de renovar fachadas o modernizar espacios.

La evolución del proyecto comenzó años atrás. En 2007 se incorporó el hotel Courtyard Marriott, con 135 habitaciones y una orientación principalmente corporativa, mientras que posteriormente se sumaron espacios de oficinas. La combinación permitió ampliar las actividades dentro del complejo y avanzar hacia características propias de un desarrollo de usos mixtos.

Ahora, la renovación plantea una nueva etapa para un proyecto que ya cuenta con más de 20 años de operación y posicionamiento en una de las zonas de mayor actividad comercial e inmobiliaria del área metropolitana de San Salvador.

Un master plan que amplía los usos

Desde 2024, la firma mexicana Grow Arquitectos ha trabajado en un master plan que plantea una integración progresiva de comercio, entretenimiento, oficinas y hotelería, además de considerar componentes residenciales dentro de la visión general del desarrollo. La propuesta contempla también edificios comerciales de menor altura que podrían servir como base para estructuras destinadas a otros usos.

El planteamiento busca que las distintas actividades puedan convivir dentro de un mismo entorno y generar movimiento durante diferentes momentos del día. En esa visión también aparecen terrazas, áreas verdes y espacios que podrían destinarse a coworking, ejercicio y recreación, ampliando las razones para permanecer en el complejo más allá de realizar una compra.

La vía peatonal mantiene el protagonismo

Uno de los componentes más visibles de la transformación es la renovación de aproximadamente 13,549 metros cuadrados de vía peatonal, distribuidos entre los sectores poniente, central y oriente. La intervención contempla nuevos pisos, mobiliario, iluminación, jardineras, árboles, vegetación y áreas de sombra y descanso, además de trabajos en fachadas y la renovación de la fuente central.

La circulación peatonal continúa así como uno de los elementos centrales del proyecto. El diseño incorpora recorridos semicubiertos y otros elementos orientados a mejorar la conexión entre los edificios y las diferentes actividades, manteniendo una característica que ha formado parte de La Gran Vía desde su apertura.

Una nueva etapa para un activo consolidado

La transformación ocurre en un momento en que los proyectos comerciales buscan incorporar usos y experiencias adicionales. En distintos mercados, los desarrollos de usos mixtos combinan comercio con oficinas, hotelería, vivienda, entretenimiento y espacios de convivencia para generar actividad más allá de los horarios tradicionales de compra.

Para La Gran Vía, la estrategia parte de una ventaja: no se trata de desarrollar un proyecto desde cero, sino de actualizar un activo que ya cuenta con posicionamiento, infraestructura y una dinámica comercial establecida.

Su evolución muestra cómo un desarrollo inmobiliario consolidado puede iniciar un nuevo ciclo sin abandonar necesariamente el concepto con el que nació. La renovación de los espacios existentes, una mayor integración peatonal y la posibilidad de incorporar nuevos usos permiten extender la vida del activo y adaptarlo a nuevas dinámicas urbanas, más de 20 años después de su apertura.

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